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viernes, 29 de noviembre de 2013

Camarín de la Virgen del Rosario.


No pensé que el camarín de la Virgen del Rosario me iba a gustar tanto como me gustó. Ya me sorprendió que fuera independiente de la iglesia de Sto. Domingo, sólo unido mediante un gran arco al retablo, comunicándose así con la iglesia, es por ello que parte de la calle Cobertizo de Sto. Domingo sea un túnel, ya que encima se encuentra el camarín. Comenzó su construcción en 1744 y se terminó en 1773, constituye la cumbre del camarín andaluz en palabras de Bonet Correa. La finalidad de un camarín es crear un lugar privado para la imagen a venerar, el fiel la contempla desde la iglesia y a través del retablo que es el pórtico del camarín. La distribución asemeja a la del Palacio de Versalles, una sala principal para la Virgen del Rosario, rodeada de otras salas (sala capitular, postcamarín, sala de Lepanto y sala de la Inmaculada) que son introductorias a la sala principal. Todo el conjunto arquitectónico está lleno de símbolos, así en la Sala de Lepanto no sólo se representa aquella batalla histórica sino también la lucha entre el pecado y la virtud y como ésta es vencedora con el rezo del Rosario, de ahí que se pinten a los ángeles con el Rosario en su cuello y con armas en sus manos. Hay detalles de mucha riqueza, se sustituyen los espejos por ágatas para así reflejar la luz. En la sala de la Inmaculada encontramos pinturas alegóricas, que representan la alegría por la victoria sobre el mal. El antecamarín tiene una exuberancia decorativa en columnas de mármol, relieves en piedra y alabastro. El pavimento es de piedras recortadas de colores, con escudos de armas turcos, pontificios y españoles, en recuerdo de los Estados que participaron en la batalla de Lepanto. Es de destacar como en el pavimento hay un sol que simboliza a Dios y como a la Virgen se le representa con la luna. Hay también un fanal que se llevó en uno de los navíos que participó en la batalla. El camarín es de planta cuadrada lo que simboliza a la Tierra, se cubre con bóveda sobre pechinas que representa a la bóveda celeste, el conjunto se cubre con espejos chapeados de diversas formas que dan al conjunto gran luminosidad y movimiento. Es difícil transmitir con palabras la belleza que emana, os aconsejo que si podéis vayáis a visitarlo porque no os va a decepcionar. La Virgen del Rosario es una escultura del s. XVIII, vestida con traje de chapa de plata, adornado con pedrería de colores. Ya en la iglesia vemos el retablo que muestra centenares de figuras de ángeles y querubines, estípites y cornisas, formando una decoración exuberante, arbitraria, muy densa. Hay relieves de la Pasión, figuras bíblicas como las de Judith y David. El centro del retablo deja visible el camarín con la Virgen del Rosario en su interior.
 





 





                                                             Fotos de Pedro Fernández Fernández
 
 
 
 
 
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