Páginas

domingo, 4 de agosto de 2013

Miguel Ángel Revilla. Nadie es más que nadie.


Un hombre que confiesa que escribió el libro con un pilot porque no maneja máquinas de escribir ni ordenadores, y que se comió un plátano por primera vez a los diez años en una visita familiar a Santander, irremediablemente te cae bien. Miguel Ángel Revilla tiene un componente de hombre espectáculo, es capaz de cantar a dúo con David Bustamante, calzarle unas albarcas al Rey de España o plantearle un reto culinario al chef Alberto Chicote en televisión -reto que ganó, por cierto, por un pequeño margen de puntuación, cocinando “Perrechicos”, un revuelto de champiñones cántabros-. Ahora, con este libro, nos acercamos a su vida personal, desde su infancia en Polaciones, en la montaña cántabra, rodeado de ganado, su familia, su vida de estudiante, el inicio de su trayectoria profesional y el salto a la vida política. Narra muchas anécdotas, algunas desternillantes como la de su encuentro con el rey Harold de Noruega después de toda una mañana de continencia urinaria en la boda de los Príncipes de Asturias. Otras son muy duras como las de una denuncia que le interpuso un ex diputado del Parlamento de Cantabria por apropiación indebida, denuncia sin ningún fundamento como quedó de manifiesto en el juicio celebrado, o la de un empresario y un amigo de la infancia que trataron en vano de corromperle ofreciendo dinero a cambio de concesiones.
Aconsejo leer los capítulos dedicados a la guerra de Irak por su interés y el dedicado a la economía, como economista que es explica los orígenes de la crisis económica que vivimos y da pautas e indicaciones para salir de ella. Nos da a conocer la cara humana de hombres como Emilio Botín, alejada de la visión que en general se tiene de él.
Polaciones (Cantabria)
Tiene un inmenso amor a su tierra, a Cantabria, y eso lo deja traslucir a lo largo de todas la páginas de este libro, es un hombre muy extrovertido y espontáneo alejado del político encorsetado y con prevenciones. El atractivo de este personaje radica ahí, es capaz de hacer cosas normales en un mundo alejado de la gente normal como es el de la política. Leyendo el libro descubrimos las miserias de la política, las debilidades de los políticos, las intrigas y trampas. Miguel Ángel Revilla puede ser muchas cosas pero es un hombre honesto, convencido de que nadie es más que nadie, y si alguna lectura hemos de sacar de su libro es que es necesario que en política afloren personas con pasión por el servicio público, sin ataduras, con sentido común y que antepongan los intereses generales a los particulares.
Publicar un comentario