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domingo, 11 de agosto de 2013

Detroit Institute of Art: ¿Venta al mejor postor?


 

Detroit llegó a tener en la década de los cincuenta del siglo pasado cerca de dos millones de habitantes, hoy apenas llega a los setecientos mil. Esta merma poblacional es consecuencia del declive de la industria del automóvil –Ford, General Motors, Chrysler- que se asienta en la ciudad. Todo ello ha contribuido a que la situación financiera haya llegado al colapso. Detroit acumula una deuda de 18500 millones de dólares, fruto también de años de dispendio y corrupción.
 
Fotografía Nitesh's
 
En un intento de encauzar la situación económica, el gobernador de Michigan nombró a principios de 2013 a un administrador gerencial de la ciudad para que intente encontrar soluciones a la situación caótica de las finanzas públicas. Una de las soluciones expuestas es la venta de parte de las sesenta mil obras de arte del Detroit Institute of Art, las cuarenta obras más representativas podrían reportar cerca de tres mil millones de dólares. Todo ese inmenso patrimonio artístico compuesto por obras de figuras como Matisse, Van Gogh, Diego Rivera, Tintoretto, Caravaggio o Rembrandt podría salir en pública subasta para aligerar las deudas con los acreedores de la ciudad. Una colección que se ha formado a lo largo de décadas y que es patrimonio ciudadano, así figura en las cartelas de las pinturas, todas con la misma leyenda: “Propiedad de la ciudad de Detroit”.
 
                                                           Mural de Diego Rivera. Fotografía Vasenka.
 Es evidente que en una ciudad debe haber servicios públicos garantizados tales como los de seguridad, educación, asistencia social, etc. Pero el debate surge en si una ciudad o un país puede comerciar con su arte y con su historia para garantizar estos servicios y privar al ciudadano de un derecho básico como es el del acceso a la cultura.
 
 
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