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miércoles, 1 de mayo de 2013

Mística y verdad. Barroco español en la colección Granados.


Hasta el próximo diecinueve de mayo podremos disfrutar en el Centro Cultural de CajaGranada en Puerta Real de parte de la colección de Miguel Granados Pérez, cuarenta y siete años después de comprar su primer cuadro ha hecho una de las colecciones privadas de arte más importantes de España, centrándose principalmente en nuestro Siglo de Oro.

Los coleccionistas de arte tienen un papel importante en la difusión cultural, el buen coleccionista no es un acaparador de obras de arte, hay un placer mayor que adquirir las obras y es mostrarlas al público, hacer que los demás disfruten de esa pasión por el Arte. En Granada se exponen medio centenar de obras de un total de más de cuatrocientas que componen la colección Granados. Asistimos a unos de los momentos de mayor desarrollo de las artes plásticas en España, el Barroco del siglo XVII. El sentir religioso profundo y los cambios promovidos por la Contrarreforma católica son el origen de nuevos modelos iconográficos, se aúna la divinidad trascendente con la realidad más inmediata.

La exposición hace un recorrido por el siglo XVII de la pintura española en el que había dos grandes focos: Madrid donde Felipe IV se erigió en gran mecenas de las artes y Sevilla punto de conexión con las Indias, por donde pasaban las corrientes más vanguardistas del momento.

La muestra está dividida en dos grandes apartados: Naturalismo que se corresponde con la primera mitad del siglo XVII, y pleno Barroco, coincidiendo con el reinado de Carlos II y hasta su muerte en mil setecientos.

En el Naturalismo están presentes autores que presentan influencias contrarreformistas, como la Asunción de la Virgen de Luis Tristán; flamencas, con Diriksen en Madrid y Pacheco y Antonio del Castillo en Andalucía; e italianas, en Lágrimas de San Pedro de Pereda, San Pablo ermitaño y San Antón de Sebastián Martínez, o el Calvario de Pedro Orrente. En el naturalismo, a veces tenebrista, de esta primera etapa de la exposición destaca la figura de Zurbarán, el primero de los grandes maestros con personalidad muy marcada que dejará huella en Ignacio de Ríes o Antonio Castillo.

El barroco hispano avanza en esta segunda fase tomando referencias venecianas y lombardas e influenciadas por el trabajo de Rubens y Van Dyck. Diego Velázquez es el gran referente, genio independiente, sus seguidores siguen el modelo de retrato cortesano por él instituido; Doña Mariana de Austria, obra de su yerno Martínez del Mazo, y Retrato de caballero de la Casa de Priego, de su discípulo Juan de Alfaro así lo ejemplifican.

El foco madrileño: Francisco Rizzi, Claudio Coello, Carreño de Miranda, Frías y Escalante, Herrera el Mozo, Cabezalero o Antolínez muestran la madurez de un lenguaje de gran riqueza cromática y luminosidad, de pincelada suelta y vibrante que será compartida por los últimos representantes de este período, el italiano Lucas Giordano y el cordobés Antonio Palomino.

El foco andaluz: Juan de Sevilla, Pedro Atanasio Bocanegra, José de Mora y Pedro de Mena, muestran la fuerza de los maestros de esta tierra en la pintura y la escultura. Destaca la delicadeza del lenguaje de Murillo y su dulzura formal con la enérgica y original sensibilidad de Valdés Leal.
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